El pasado miércoles estuvimos en Cambados y su particular homenaje al Albariño. Recuerdo que mientras saltábamos con eso de "chungo-chungo-chungo" alguien vaciaba una botella entera encima de nosotros. Total, un despelote en toda regla. Cambados nos dejó alguna imagen imborrable, como la que sigue, y nosotros dejamos el iPhone de Santi. Desde aquí, para el que se lo llevó: menudo hijo de puta. Al resto, gracias por la acogida y por ayudarnos a vivir un concierto de auténtico subidón.

Y en nada estamos descargando nuestro equipo en Caldes de Malavella. Tocamos en las fiestas junto a Mine.

Veremos las imágenes que salen de allí. Vuelvo a tener cámara de photos... vuelvo a disparar... llevaba tiempo sin una... algún hijo de puta me la robó en un camerino. No volverá a pasar. Nuestro camerino será un bunker a partir de ahora.