En los países bajos viven seres altos, muy altos.
Amsterdam es algo más que un enorme coffee shop. Cualquiera que haya estado bordeando sus canales, registrando sus esquinas o escudriñando sus mercados puede entender lo que digo. Existe mucho más que un gran escaparate de fantasias en el país tulipán. La noche transcurre y el caracter holandés invita a dejarse llevar... qué bueno tener puertas abiertas en lugares ajenos.

He visto cosas que jamás imaginarías, he estado más allá de la Puerta de Tannhauser, he visto naves en llamas más allá de Orión, y estos recuerdos desaparecerán conmigo, como las lágrimas en la lluvia.
He visto vinilos irrepetibles expuestos en el suelo...

Por cierto... ya tenemos franquicia lesbiana en Amsterdam.